Más
de 14 estudios muestran que aquellos que se ejercitan exhiben un mayor
rendimiento académico.
Por
F.R. /C.Y
Hipertensión,
diabetes, obesidad y hasta depresión son algunos de los males que registran
mejorías gracias a la actividad física. No son los únicos. Un nuevo estudio
confirma que los niños y adolescentes que practican ejercicio físico en forma
regular mejoran su capacidad intelectual y exhiben un mayor rendimiento escolar
que quienes no lo hacen.
La
investigación incluyó la revisión de 14 estudios, 12 de ellos realizados en
Estados Unidos, uno en Canadá y otro en el sur de Africa, con muestras de hasta
12 mil estudiantes, de seis a 18 años. Algunos de los estudios hicieron
seguimiento de más de cinco años a los niños, confirmando los beneficios del
ejercicio en los cerebros infantiles, según publica la revista Archives of
Pediatrics & Adolescent Medicine.
Los
expertos, del Centro Médico de la Universidad de Vrije, en Amsterdam, dicen que
las razones de este mejoramiento cognitivo se explican por varias vías
biológicas: la actividad física provoca un aumento en el flujo de la sangre que
llega al cerebro, lo que permite mejorar la oxigenación de este órgano, crucial
para su buena salud.
Además,
aumenta los factores de crecimiento, que son los que favorecen la creación de
nuevas neuronas, y potencia la plasticidad sináptica del cerebro (capacidad
para hacer conexiones nerviosas), lo que es muy importante en esta etapa de la
vida. Esto, porque entre los 12 y 20 años, el cerebro todavía está en proceso
de maduración, por lo que mientras más nuevas redes y conexiones neuronales se
creen en esa etapa, más capacidad cognitiva tendrá esa persona. No es todo: los
científicos indican que el ejercicio físico también incrementa dos
neurotransmisores (noradrenalina y endorfinas), que disminuyen el estrés y
mejoran el estado de ánimo, ambos considerados cruciales a la hora de lograr un
mejor aprendizaje.
Plasticidad
cerebral
Pedro
Maldonado, neurocientista y académico del Instituto de Ciencias Biomédicas de
la U. de Chile, dice que en la niñez y la adolescencia, la plasticidad neuronal
se ve beneficiada con el ejercicio porque "éste libera factores de
crecimiento, es decir, moléculas químicas que ayudan al funcionamiento de las
neuronas y de sus redes, impactando profundamente en los cerebros de los
menores y en su aprendizaje", dice.
También
destaca la disminución del estrés para mejorar aspectos cognitivos. "El
estrés es una respuesta de defensa del organismo frente a un peligro potencial.
Cuando un niño está sometido a estrés, su cerebro está pendiente de otras
conductas de defensa, como arrancar o estar atento a otros elementos del
medioambiente. No a aprender o a trabajar la creatividad", explica. Por lo
mismo, cualquier actividad que disminuya el estrés ayuda a mejorar el
aprendizaje. Lo mismo ocurre con la mayor oxigenación y flujo sanguíneo que
entrega la actividad física. Maldonado dice que eso no sólo mejora la actividad
cognitiva, sino también el estado general del cerebro, incluyendo mejoras a
nivel perceptual y motor.
Amika
Singh, una de las autoras del estudio, explicó a La Tercera que aunque el
análisis no permite establecer qué dosis de ejercicios a la semana se necesitan
para mejorar las notas o las habilidades cognitivas, los estudios revelan
beneficios tanto en los chicos que iban a clubes deportivos como en aquellos
que realizaban actividades físicas en sus casas o al aire libre.
En
todo caso, una investigación anterior, realizada por el Departamento de
Kinesiología, Epidemiología y Medicina Física y Rehabilitación de la
Universidad Estatal de Michigan (EE.UU.) en 200 estudiantes de secundaria,
cifró en un 10% el mejoramiento del rendimiento escolar cuando los adolescentes
practicaban ejercicios físicos vigorosos, como fútbol o natación. En este caso,
los progresos se vieron particularmente en asignaturas como matemáticas,
ciencias, inglés y estudios sociales.
