sábado 17 de marzo de 2012

Cómo ser creativo


Por JONAH LEHRER

La creatividad puede parecer cuestión de magia. Nos fijamos en personajes como Steve Jobs y Bob Dylan y concluimos que tienen poderes sobrenaturales que nos fueron denegados al resto de los mortales, un don que les permite imaginar lo que nunca existió. Son "tipos creativos". Nosotros no.

La creatividad, sin embargo, no es magia y no existen los tipos creativos. No es una característica que heredamos en nuestros genes, ni una bendición concedida por los ángeles. Es una habilidad. Cualquiera puede aprender a ser creativo y mejorar. Nuevos estudios arrojan luz sobre los factores que permiten a las personas inventar productos revolucionarios y resolver los problemas más complejos. Como resultado, ha surgido una serie sorprendentemente concreta de lecciones sobre lo que es la creatividad y cómo estimularla en nosotros mismos y en el trabajo.

La ciencia de la creatividad es relativamente nueva. Hasta la Ilustración, los actos de imaginación quedaban relegados a los poderes superiores. Ser creativo significaba canalizar a las musas y darles voz a los dioses. Incluso en tiempos modernos, los científicos prestaron poca atención a las fuentes de la creatividad.

En la última década, no obstante, eso ha empezado a cambiar. Las últimas investigaciones sugieren que la presunción de que la creatividad es un tipo de conocimiento independiente es falsa. En realidad, usamos el término de "creatividad" como una etiqueta que abarca una variedad de herramientas cognitivas, cada una de las cuales aplica a tipos concretos de problemas.

El desafío que afrontamos, ¿necesita de un momento de lucidez? ¿O puede resolverse gradualmente? La respuesta a menudo determina si debemos tomarnos una cerveza para relajarnos o quedarnos hasta tarde en la oficina.

Los nuevos estudios también sugieren la mejor manera para abordar los problemas más peliagudos. Solemos dar por sentado que los expertos son genios creativos en sus respectivos ámbitos. Pero los grandes descubrimientos a menudo dependen de inocentes osadías de personas de fuera.

Partamos por los problemas más difíciles, aquellos que a primera vista parecen imposibles. Éstos suelen resolverse (si es que se resuelven) con un momento de lucidez.

Consideremos el caso de Arthur Fry, un ingeniero del departamento de productos de papel de 3M. En 1974, Fry asistió a una presentación de Sheldon Silver, un ingeniero que trabajaba con adhesivos. Silver había desarrollado un pegamento extremadamente débil que apenas servía para pegar dos trozos de papel. No parecía que el compuesto tuviera aplicaciones prácticas. Después de todo, ¿para qué sirve un pegamento que no pega?

Sin embargo, una gélida mañana de domingo, Fry se acordó del pegamento en un contexto insólito. El ingeniero cantaba en el coro de la iglesia y solía poner pequeños pedazos de papel en su cantoral para marcar las piezas del día. Los papeles a menudo se caían, obligándolo a buscar frenéticamente la página correcta. Parecía un problema insoluble, uno de esos fastidios ordinarios con los que no nos queda otra que convivir.

Pero durante el sermón, Fry tuvo una epifanía. Se le ocurrió que podía aplicar el pegamento débil al papel para crear un marcador de libros reutilizable. Al ser tan débil, se adheriría a la página pero no la rompería al retirarlo. Esa revelación finalmente se convirtió en uno de los artículos de oficina más usados en el mundo: el Post-It.

La invención de Fry fue un clásico momento de lucidez. Si bien esas ocurrencias parecen surgir de la nada, los científicos han empezado a estudiarlas. Lo hacen administrando rompecabezas lógicos y observando lo que ocurre en el cerebro. Las investigaciones de Mark Beeman y John Kounios identificaron de dónde venía la chispa de inspiración que observaban cuando a los participantes se les ocurría la respuesta al enigma planteado.

En los segundos previos al hallazgo, un área del cerebro llamada la circunvolución temporal superior (aSTG por sus siglas en inglés) exhibe un salto en su actividad. Esta región, ubicada en la superficie del hemisferio derecho, se especializa en conectar información muy vagamente relacionada, precisamente lo que hay que hacer a la hora de resolver un problema de creatividad.

Beeman y sus colegas descubrieron que ciertos factores aumentan las probabilidades de uno de esos momentos de lucidez. Por ejemplo, mostrar un breve video humorístico mejora las probabilidades de acierto en un promedio de 20%.

El alcohol también funciona. Investigadores de la Universidad de Illinois, en Chicago, compararon el desempeño en esta clase de rompecabezas entre estudiantes sobrios y ebrios. Éstos últimos resolvieron casi 30% más problemas de palabras que sus compañeros que no estaban intoxicados.

¿Qué explica los beneficios creativos de la relajación y el alcohol? La respuesta involucra la sorprendente ventaja de no prestar atención. Si bien vivimos en una era que le rinde culto a la concentración, este enfoque puede inhibir la imaginación. Puede que estemos concentrados, pero en la respuesta incorrecta.

La relajación ayuda. No es hasta que nos relajamos en la ducha o nos distraemos viendo el video de un humorista que logramos girar el foco de la atención hacia adentro, revisando todas esas asociaciones al azar en el hemisferio derecho del cerebro. Cuando necesitamos un momento de lucidez, esas asociaciones suelen darnos la respuesta.

Los estudios también explican por qué tantos grandes descubrimientos se hicieron en lugares insólitos, como Arquímedes en la bañera o el físico Richard Feynman que garabateaba ecuaciones en clubes de strip-tease. Igualmente validan la lógica de Google de colocar mesas de ping-pong en el vestíbulo y confirman las ventajas prácticas de soñar despierto. Tal como dijo Einstein: "La creatividad es el residuo del tiempo desperdiciado".

Desde luego, no todos los desafíos requieren una epifanía ni una ducha caliente resolverá todos los problemas. A veces, necesitamos seguir trabajando y resistirnos a la tentación de una siesta inducida por la cerveza.

Esa clase de creatividad es menos divertida. Consiste básicamente en sudor y fracasos. Es el lapicero rojo en la página y el boceto arrugado. Nietzsche se refirió a esto como el "proceso de rechazo", señalando que si bien a los creadores les gusta jactarse de sus grandes epifanías, la realidad cotidiana es mucho menos romántica. "Todos los grandes artistas y pensadores son grandes trabajadores", escribió.

Pero si diferentes clases de problemas creativos se benefician de diferentes clases de pensamiento creativo, ¿cómo podemos asegurarnos de que estamos pensando de la manera adecuada en el momento indicado? ¿Cuándo deberíamos fantasear y dar un paseo o cuándo deberíamos seguir dibujando y jugando con las posibilidades?

La buena noticia es que el cerebro humano tiene una sorprendente capacidad natural para evaluar la clase de creatividad que la situación requiere. Numerosos estudios demostraron que, cuando se topa con problemas que no necesitan inspiraciones repentinas, la mente es sorprendentemente hábil para calibrar la probabilidad de que el problema sea resuelto, sabiendo si está cerca o no, aunque desconozca la solución.

Otra clase de problema creativo, sin embargo, es cuando uno carece de la materia prima en la cabeza. Si está tratando de ser más creativo, una de las cosas más importantes que puede hacer es aumentar el volumen y la diversidad de la información a la que se expone.

Steve Jobs dijo que "la creatividad consiste simplemente en conectar cosas". Pese a que creemos que los creadores inventan algo de la nada, Jobs asegura que incluso los conceptos más remotos surgen usualmente de combinaciones de cosas que existen. Bajo su batuta, Apple no inventó los reproductores MP3 ni las computadoras tipo tableta, sino que se limitó a mejorarlos, incorporando elementos de diseño.

¿Cómo puede mejorar la gente a la hora de establecer esas conexiones? Jobs sostiene que los mejores inventores buscan "experiencias diversas", recopilando muchos puntos que luego pueden ligar.

La creatividad es una chispa. Puede ser exasperante frotar las dos piedras y no conseguir nada. Y puede ser increíblemente satisfactorio cuando sale la llama y una nueva idea conquista el mundo. Por primera vez en la historia, empieza a ser posible ver cómo crear más chispas y asegurar que prendan. Con todo, debemos ser honestos: el proceso creativo siempre será difícil, independientemente de cuánto aprendamos sobre él.

— Adaptado del libro "Imagine: How Creativity Works", de Jonah Lehrer.

viernes 16 de marzo de 2012

Messi el genio ensimismado


 Lionel Messi le hizo cinco goles al Bayer Leverkusen en la Champions League y ya muchos piensan que es el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos. Fuera de las canchas es un tipo apático y callado. Ese Messi poco conocido ha sido perfilado por el periodista Leonardo Faccio en el libro Messi. El chico que siempre llegaba tarde (y hoy es el primero). 


Fuente: Revista Domingo

Lionel Messi es una superestrella del fútbol que habla poco, nunca sabe qué decir y cuando dice algo nadie recuerda exactamente lo que dijo. La frase es del periodista Leonardo Faccio, que ha seguido a Messi los últimos tres años y conoce bien el lado B del 10 del Barcelona, aquel de afuera de las canchas. Sobre el mutismo del mejor jugador del fútbol actual hay un sinfín de historias. En el primer año que llegó a La Masía –la escuela del Barza– solo tuvo un amigo y a todos los demás les respondía con monosílabos. Y cuando fue al Mundial de Sudáfrica 2010 sintió más presión que nunca el día que Diego Maradona le ofreció la cinta de capitán en uno de los partidos. No lo agobiaba asumir el liderazgo: lo ponía nervioso tener que dar un discurso en los camarines antes de salir al campo.

Su mutismo y su personalidad apática en sus horas de descanso contrastan con el jugador superveloz, eléctrico, que lleva la pelota pegada al botín en los partidos del Barcelona. Ese contraste está retratado en el libro Messi. El chico que siempre llegaba tarde (y hoy es el primero) escrito por Faccio, periodista argentino afincado en Barcelona. El libro es revelador acerca de la personalidad de Messi más allá del fútbol: no acabó la secundaria porque se aburría de estudiar; duerme hasta muy tarde en las mañanas y toma siestas por la tarde; se aburre también con los libros y las series de TV; y es capaz de regresar antes de tiempo de sus vacaciones para volver a entrenarse. Duerme “porque nadie se aburre durmiendo” (Faccio dixit).

Ese mismo Messi es el que le hizo cinco goles al Bayer Leverkusen el último miércoles por la Champions League. Con ello el argentino impone una nueva marca de goles en un mismo partido. Antes, en la misma competición, había hecho cuatro goles dos veces y tres hat tricks. Además, en las ocho temporadas que juega por el Barcelona, ha convertido 228 goles oficiales y está a solo siete de igualar a César, que con 235 es el mayor goleador de la historia azulgrana. En la Champions, con 49 goles, es el cuarto en la lista de goleadores de la competición. Después de la aplastante victoria de 7 a 1 contra el Leverkussen, el mundo empieza a pensar seriamente si Lionel Messi es ya el mejor futbolista de la historia.

Fútbol y más fútbol
Alguna vez Messi estuvo en el Perú y en Youtube se puede encontrar un video del goleador jugando con los infantiles del Ñuls en la final de una Copa de la Amistad ante el club Cantolao. Las imágenes delatan al genio. El libro de Faccio no cuenta esta parte de su vida, pero sí su llegada al Barza a los 13 años con esos mismos extraordinarios dotes. Llegaba porque allí lo ayudarían con su tratamiento para crecer. Su primer representante, Fabián Soldini, le prometió que si hacía cinco goles en el partido de presentación le regalaría un buzo Puma. El pequeño Messi hizo cuatro y le anularon uno. Igual se ganó el buzo. Años después ese representante rompió con la familia del argentino por cuestiones de ingresos. “Si me pongo a pensar que nunca más voy a descubrir a alguien como él, me tengo que matar”, cuenta el hombre desconsolado.

De esas mismas épocas en La Masía, se cuenta que Lío llegaba siempre tarde al comedor y acababa sentándose en las últimas filas. Pero probablemente no era displicencia, pasaba que esos lugares quedaban cerca del ‘metegol’ (o fulbito de mano). “Si hubiese una moraleja en la remolona actitud de Messi fuera de los campos de juego sería que a veces el camino más rápido hacia lo que de verdad nos interesa se toma moviéndonos con lentitud”. Así era Messi recién llegado al Barza, pero eso no impidió que a los 16 años fuera promovido al primer equipo. Y tampoco que a los 18 debutara en el equipo de mayores de la selección argentina. De ese debut no guarda un buen recuerdo: lo expulsaron a los 47 segundos de haber ingresado. Se fue llorando de la cancha.

A lo largo de su carrera su familia ha sido importante y lo sigue siendo hasta ahora. Todos se fueron a vivir a Barcelona cuando lo ficharon. Su padres, Jorge y Celia, y sus hermanos María Sol, Matías y Rodrigo. Después de un tiempo todos, menos el padre, volvieron a su Rosario natal en Argentina porque no se acostumbraban. Actualmente, quien se encarga de todos sus asuntos en Barcelona es el hermano mayor, Rodrigo, que dejó su carrera de jugador y estudió gastronomía. Él le prepara la comida y se ocupa de su seguridad. Alguien que también pertenece a su círculo ahora es su novia Antonella Rocuzzo, prima de un amigo de la infancia y a quien conoce desde chico. Lío vive en una casa en Castelldefels, en lo alto de una colina que mira al Mediterráneo.

El rey indiscutible
En Argentina reconocen que es el mejor del mundo, pero le reprochan que no haga goles en la selección como sí los hace con su equipo. Faccio cuenta que al astro esto le provoca tristeza, pero recoge también su versión de que con la albiceleste no se siente libre. Pero todo ello empieza a cambiar después del partido amistoso que el último 29 de febrero Argentina le ganó a Suiza con tres goles suyos. Empieza a reconciliarse con la hinchada gaucha. Por lo demás a nadie le queda duda de que es el rey indiscutible del fútbol: ha ganado el Balón de Oro el 2009, el 2010 y el 2011. Nadie tiene su regate, su visión de gol, su tiro a red. La cancha de juego es el único lugar donde nunca se aburre. Fuera de ella siempre será un tipo de pocas palabras. Cuando el Barza ganó la Champions 2011,  en la celebración en el Camp Nou, le pusieron un micrófono enfrente: “La verdad, no tengo nada que decir”, dijo.

jueves 15 de marzo de 2012

Personas ambiciosas tienen más éxito, pero viven menos años


Tras seguir por 70 años a un grupo de personas, estudio mostró que los ambiciosos destacaron en estudios, trabajo y sueldos.

Por: C. Pérez / D. Silva

La Real Academia Española define ambición como el "deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama". Una característica de la personalidad que ha tenido por años connotaciones negativas, razón por la cual un grupo de investigadores estadounidenses decidió estudiar su real impacto en la vida de las personas. Los resultados fueron sorprendentes: las personas ambiciosas no sólo tuvieron mayor éxito académico y profesional, sino que fueron más ricos y lograron una mejor calidad de vida que aquellos que no lo eran.

No fue lo único. La investigación, que siguió por siete décadas a un grupo de 717 personas, mostró que la ambición tiene un costo: acorta la vida. Esto, especialmente, en aquellos que calificaban en el 10% con mayor índice de ambición, donde un 45% había muerto cerca de los 60 años.

"La ambición tiene efectos positivos, especialmente, en lo que respecta al éxito profesional. Aunque nuestro estudio también sugiere que conlleva un costo, ya que a pesar de los muchos logros que reportan estas personas, son sólo ligeramente más felices que sus contrapartes menos ambiciosas, y tienen una vida un poco más corta", dijo Timothy Judge, investigador de la U. de Notre Dame y autor principal del estudio, publicado en el Journal of Applied Psychology.

Para realizar su investigación, los expertos ocuparon un estudio que siguió a 1.500 niños desde 1922 hasta la década de los 90, midiendo década tras década su desarrollo académico (escuela primaria, secundaria, universidad, carrera y posgrados). Cuando eran más pequeños, se preguntó a sus padres por la ambición que mostraban en sus actividades o metas. Luego, las encuestas las respondieron ellos mismos y les agregaron nuevas preguntas, como su nivel de felicidad, satisfacción con su desarrollo físico y emocional, sus actividades recreativas y antecedentes familiares. Datos que fueron finalmente cruzados con su trayectoria educacional, formación profesional y bienestar matrimonial.

Felices, pero no tanto

Entre los datos recopilados, llamó la atención de los investigadores una serie de otras características que suelen acompañar a las personas ambiciosas: son más extrovertidas, y poseen más autoconfianza y capacidad mental. Esto les ayuda a lograr un mayor prestigio y ocupación laboral, mayores ingresos y, finalmente, satisfacción con la vida. "Si la gente tiene trabajos más prestigiosos es más feliz, y quienes tienen más ambición obtienen mejores trabajos", explica a La Tercera John D. Kammeyer-Mueller, investigador de la U. de Florida, quien participó del estudio. Sin embargo, esta felicidad no es mucho mayor que la que reportaron aquellos que no se declaraban ambiciosos. Los expertos creen que esto puede deberse a que estas personas siempre tienen mayores expectativas sobre sí mismas y a que suelen compararse con otros pares exitosos, lo que podría anular, en parte, los efectos de la satisfacción de los logros que producen.

Menos longevos

Aunque los investigadores dicen que este estudio coloca la ambición como un buen predictor del éxito académico y laboral de una persona, si es excesiva, podría restarle años de vida, lo que para los expertos podría estar vinculado a que estas personas descuidan su bienestar físico en pos de sus metas personales. "Las decisiones que toman en sus carreras son a expensas de aspectos que sabemos afectan la longevidad, como conductas poco saludables, relaciones poco estables y escasas redes sociales".

De hecho, un reciente estudio realizado en Japón reveló que los hombres que alcanzan cargos más importantes en ese país tienen menor longevidad que los no profesionales, debido a que anteponen el trabajo a la salud. La investigación, que se basó en certificados de defunción de los hombres muertos en ese país entre 1980 y 2005, mostró que gerentes y profesionales tenían 1,7 veces más posibilidades de morir antes de los 60 años que sus pares que se desempeñaban en oficinas, ventas y otros servicios.

miércoles 14 de marzo de 2012

Primeras lecciones para niños que trabajan



En un rincón del segundo piso del Mercado Mayorista de Verduras, en La Victoria, funciona Educadores de calle, un programa del Inabif que acumula 20 años de experiencias. De aquí salen sociólogas y maestras con la misión de convencer a padres y madres –que se ganan la vida como ambulantes– de que sus hijos no deben sacrificar los estudios por el trabajo. Aquí una crónica de rescates y lecciones.

Por JUANA AVELLANEDA

“¡Amiga, hay ceviche, arroz con mariscos, chicha helada!”, grita una voz chillona desde un puesto ambulante de comida marina ubicado en el mercado La Parada. “¡Amigo, hay arroz con mariscos, ceviche, chicha helada!”, repite. Esa voz le pertenece a Geraldine, una niña de 9 años, cerquillo recto, ojos chinos y dientes incompletos, que trabaja como “jaladora” en el puesto de Norma Asto Ccanto, su mamá. La representante del programa Educadores de calle, Anabela Conde, hace la primera parada del día para saludarlas con un beso en la mejilla. Geraldine sale corriendo a recibir a su “señorita”, como llama de cariño a la mujer que le hizo entender a su madre que lo más importante para cualquier ser humano es estudiar. “Mi curso favorito son las matemáticas”, dice.

¿Y qué vas a estudiar cuando seas grande? “¡ Medicina! Yo voy a curar a todos los niños que estén enfermos”, responde escondiendo un brazo detrás de su espalda. Lo hace para evitar que veamos el pequeño tumor que tiene en la muñeca izquierda. A su madre no le alcanza el dinero que gana en su modesto puesto como para llevarla al doctor. “Soy madre soltera. Dejé a mi marido porque me golpeaba. Tenía problemas de alcohol y drogas. A veces siento pena porque me gustaría que mis hijos tuvieran un papá, pero no hay de otra. Sin él estamos mejor”, asegura.

Anabela le da la razón. Ambas se conocieron hace dos años en el puesto de caldo de mote que Norma tenía un par de cuadras más allá. Cambió de rubro por un tema de temporada. De repente Anabela sonríe. Recuerda con gracia las veces que tuvo que sentarse a desgranar choclos o a picar cebollas para establecer empatía. “No te miento. Almorcé durante tres meses seguidos en su puesto para convencerla de que la educación es la mejor arma para combatir la pobreza. Gracias a Dios me hizo caso porque hay otros padres que te insultan y todo. Creen que uno se quiere aprovechar. Hay mucha desconfianza”, dice Anabela.

Geraldine escucha impaciente el relato. Su madre le ha dado permiso para jugar. Ya no lo hace en la calle, sino en el segundo piso del Mercado Mayorista de Verduras. Allí Inabif tiene un espacio en el que los niños captados en las calles pueden colorear, armar robots de lego y hacer las tareas. Las puertas están abiertas desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde. “Ahora que están de vacaciones buscamos que disminuyan sus horas de trabajo. La idea es que esta práctica se elimine con el tiempo, pero todo es parte de un proceso. Ahorita, por ejemplo, tengo que verificar si Geraldine ha sido matriculada. He tenido casos en que, como no les alcanza la plata para los útiles, los chicos pierden el año”, explica la profesional. Es hora de ir al siguiente punto.

Cristhian: un niño madrugador
Detrás de una pila de hierbas se esconden los ojos caramelos de Cristhian Sea Cipriano, un niño precioso de 9 años. Se levanta a las 5 y 30 de la mañana para acompañar al mercado a Yolanda, su madre de 39 años. Viven en un modesto cuartito de San Juan de Lurigancho.

Cristhian aprendió las propiedades de cada una de las hierbas que prometen curar todos los males: “Tenemos romero, ruda, eucalipto, matico, yantén, toronjil, menta. Baratito nomás, anímense”, ofrece con una sonrisa.

Anabela llegó a este caso gracias a uno de los niños que acuden con frecuencia al taller de Inabif. “Señorita, conozco un niño que también quiere estudiar, me dijo uno de los chicos. ¿Y qué hace?, le pregunté. ‘Ayuda a su mamá a vender hierbas en el mercado’. Entonces salí a buscar a la señora y así fue como los encontré. Tuve suerte. La señora es muy colaboradora”, asegura. Es cierto. Doña Yolanda Cipriano Caldua ha hecho una pausa en su jornada para concedernos una entrevista.

“Estoy contenta, señorita. Como la mayoría de los que somos de provincia, no tuve la oportunidad de terminar mi primaria. Es triste cuando no puedes ayudar a tus hijos a hacer las tareas.  Por eso siempre le digo que estudie para que sea profesional. Los padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos”, dice con acento ancashino.

Anabela se siente orgullosa de que existan padres, como doña Yolanda, que entienden la importancia de la educación. “Los padres que cambian de actitud han entendido que dejar que sus hijos hagan lo que les dé la gana con tal de que los dejen trabajar en paz es totalmente perjudicial. Los niños trabajadores tienen muchísimo potencial, pero si no tienen a nadie que les enseñe valores pueden utilizar esa energía en malas prácticas”, asegura la experta. Cuando le preguntamos a Cristhian qué le gustaría ser de grande, mira a su madre como buscando una respuesta. De pronto, una cliente con un bebé en brazos pregunta a cuánto la bolsita de yantén. “Cincuenta céntimos, casera”, responde Cristhian de inmediato. Es un niño bastante hábil. Entonces envuelve un puñado de hierba dentro de una bolsa plástica y le entrega su vuelto. Antes de irnos al punto final se acerca para susurrarnos al oído: “Ya lo decidí. Quiero ser mototaxista”.

Camote a solo un sol

Un gordito de pestañas rizadas y piel manchada con tierra ofrece desde el puesto de su madre: camote, plátano y yuca al horno, a solo un sol. Su nombre es Fernando Galindo Blancas, tiene 9 años  y quiere ser ingeniero de sistemas. “Me va muy bien en el colegio, he ganado un diploma”, dice un niño que trabaja de 2 a 6 de la tarde. Conversamos con su madre, Nelly Blancas Bonifacia, de 40, para preguntarle por qué hace que su hijo trabaje. Ella responde: “Por necesidad. En la vida voy a querer que sea como yo, una ambulante. Quisiera que sea profesional”.

Fernando la abraza fuerte y le dice que así será. Su sueño es vivir en una casa grande donde pueda dormir en una cama de Spiderman con su mamá. Fernando es su único hijo. Vinieron desde Huancayo en busca de una oportunidad. “Mi esposo desapareció, soy madre y padre para él”, dice con gesto de preocupación. No le está yendo muy bien en el negocio. Aún no la logrado reunir el dinero para matricularlo. Este año empieza primero de secundaria. A lo lejos escuchamos a una voz chillona decir: “¡Amiga, hay ceviche, arroz con mariscos, chicha helada!”.

“Yo fui un niño que trabajó en la calle”

Naun Huarcaya (29) fue un niño de la calle. Se vino a los 11 años desde Huancavelica para lavar carros, vender golosinas en los micros y cobrar el pasaje en la combi. Estudió en el colegio nacional Independencia Americana 115, en San Juan de Lurigancho. Ahora es socio mayoritario de la empresa Via Design, dedicada a la confección e importación de lámparas colgantes.  “Estoy agradecido con Dios por la vida. Asimismo agradezco infinitamente a las profesionales de Inabif que me educaron en la calle”, dice.

Cifras
3.719 niños y adolescentes dejaron de trabajar durante el 2011. La mayoría vive en las ciudades de Lima, Trujillo y Cajamarca.

3.090 redujeron sus horas de trabajo. La principal labor está relacionada con el trabajo callejero (venta de verduras, limpieza de autos y venta de golosinas).

martes 13 de marzo de 2012

Campeón mundial de memoria entrega las tres claves para mejorar esta capacidad


Dominic O'Brien tiene el Guinness que logró al recordar 2.808 cartas tras verlas sólo una vez.
Por Cecilia Yáñe

De niño, Dominic O'Brien sufrió déficit atencional. De pobre desempeño escolar, hoy es el humano con la memoria más privilegiada del planeta. Ha ganado ocho veces el Campeonato Mundial de Memoria -es dueño del título actual- y entró en el libro de Récords Guinness en 2002, cuando logró memorizar una secuencia aleatoria de 2.808 cartas (54 barajas completas) después de verlas una sola vez. Sólo erró ocho veces. Hoy trabaja como entrenador para Peak Performance Training, una empresa con sede en Londres que se dedica a potenciar esta cualidad.

Según el británico, no tiene un don especial, sino una capacidad que todos podemos mejorar. Incluso los niños con baja autoestima o apuntados como tontos, como alguna vez fue sindicado. "El desafío es convencerlos de que tienen el potencial para memorizar y, por lo tanto, aprender cualquier cosa", dice a La Tercera.

Para ellos, lo principal es no frustrarlos y hacerlos memorizar pocos elementos para que puedan recordarlos sin errores.

Dice que los niños son tan capaces como los adultos a la hora de aprender sus técnicas. De hecho, es el cofundador de campeonatos infantiles de memoria en el Reino Unido.

O'Brien acaba de lanzar el libro Consigue una memoria asombrosa (You Can Have an Amazing Memory), publicación donde explica cómo mejorar esta capacidad, texto que este mes debería arribar a las estanterías de las librerías nacionales.

La asociación como motor de la memoria
"La asociación es el corazón de una memoria perfecta", dice O'Brien. Según él, todo el mecanismo de los recuerdos parte con una asociación inconsciente. "El cerebro está formado por miles de millones de neuronas que se conectan entre sí de muchas formas, lo que permite un número infinito de recuerdos. Usted tiene cerca de 100 mil millones de neuronas. Si, en teoría, una neurona trabajando en un lado de su cerebro puede ser conectada a otra en otra zona del cerebro, entonces cualquiera de los dos pensamientos se pueden conectar. Por ello, dos ideas, palabras, números, cualquier cosa, se puede vincular fácilmente", explica. La clave está en permitir que el cerebro realice todo tipo de asociaciones libremente, incluso una idea loca que permita asociar dos o más conceptos, pero que en la realidad sean imposibles de encontrar, un ejercicio que mejorará su memoria.

"Tendemos a definir un objeto, no por el diccionario, sino por lo que asociamos con él. Por ejemplo, rana. No pensamos en un anfibio palmípedo sin cola, sino en un estanque, en un cuento o un documental". O'Brien explicó en una nota aparecida en el Daily Mail, que si hace una lista mental de 10 cosas para el supermercado (manzanas, leche, quesos, huevos, etc.) será más fácil recordarla si hace asociaciones camino al supermercado, como un puente de queso, un camino de manzanas y una fuente de agua, pero llena de leche. Al hacer estas vinculaciones, cuando llegue al supermercado será más fácil recordar la lista. "Las opciones son infinitas", dice.

Imaginación es el combustible para recordar
"La imaginación no es sólo la facultad de formar imágenes mentales, es el poder creativo de la mente", dice el recordman de memoria.

A su juicio, los mensajes recibidos a través de los cinco sentidos -tacto, gusto, olfato, vista y oído- se van a nuestro cerebro, donde la imaginación se pone a trabajar para convertirlos en modelos sencillos que podamos utilizar para ayudar a comprender y hacer frente a este nuevo mundo.

"Para convertir miles de cartas, números, dígitos binarios, incluso los nombres y las caras en un código mnemónico (un tipo de código que sea menos complejo, pero más fácil de recordar) que podemos utilizar para memorizar, requiere una vibrante imaginación, esta es crucial para convertirse en un campeón de la memoria", dice.

Es que para que algo sea inolvidable, ayuda que sea imaginativo, escribe en su último libro.

En el texto, O'Brien plantea un ejercicio para ampliar la imaginación a través de los sentidos. En un primer escenario, pide imaginar una pelota de fútbol en las manos, pero que huele a naranjas recién exprimidas. La idea es visualizar esa escena. La misma pelota luego adquiere una textura gelatinosa, hace tictac como un reloj y sabe a chocolate.

El segundo escenario invita a imaginar un elefante amarillo con puntos rosa que maúlla como un gato, sabe a jengibre, pincha como una ortiga y huele a granos de café.

Según el mnemonista británico, mientras más detalladas sean las visualizaciones, más fácil será recordar las imágenes.

La ubicación de las cosas en el cerebro
La ubicación es la tercera clave para una memoria perfecta, por lo que sugiere crear un mapa de memoria, una especie de estante lleno de archivos que nos permiten acceder a los recuerdos en forma eficiente. "Vivimos en un mundo tridimensional, donde los objetos pueden ser localizados por su lugar de ubicación o siguiendo un determinado conjunto de coordenadas", explica.

Según describe en su último libro, O'Brien llama a practicar un ejercicio que él bautiza como "el viaje".

En una primera fase, la persona debe inventar una ruta lógica de 12 etapas por su propia casa. Por ejemplo, puerta de entrada, living, comedor, pasillo, cocina, patio, baño… Esta ruta debe ser memorizada y repasada vívidamente varias veces, imaginándose que está en ese lugar, recordando los colores que tiene, los aromas que siente.

Ahora, se debe crear una lista de 12 objetos que serán -en forma imaginaria- puestos o guardados en cada uno de los lugares seleccionados y asociados entre ellos.

La práctica de ejercicios de este tipo (se pueden agregar más lugares y más objetos), dice O'Brien, garantiza el éxito en el mejoramiento de la memoria.

El mismo practica esta dinámica, no sólo con lugares físicos de su casa. También lo hace con rutas de traslado, como el camino de su casa al trabajo o una avenida por la que transita siempre, su casa de niño, su oficina, el lugar de vacaciones. Lo importante es que cada vez se sumen más elementos.

lunes 12 de marzo de 2012

No cabe el silencio


Ya no causa sorpresa que los escolares desconozcan qué pasó en el país durante la guerra interna. Mientras en los colegios siga contándose la historia como una sucesión de hechos del pasado que no comprometen la vivencia de los estudiantes, no esperemos un cambio.


Fuente: Revista Domingo


“Todos hemos sido tocados por la violencia política”, me dice la educadora Gladys Ayllón. Una familiar, un amigo, la vecina, la casera del mercado, la autora de esta nota. No hay que mirar demasiado lejos para encontrar aquello que una vez nos sacudió o incluso cambió nuestras vidas. Son historias que hablan de muerte, destrucción, detenciones y apagones. Es cierto, de alguna forma hemos sido tocados. Pero ¿por qué entonces los jóvenes respaldan agrupaciones filosenderistas como el Movadef? ¿Por qué la educación no puede lograr que los escolares reconozcan al menos quién fue Abimael Guzmán y lo que representó su movimiento terrorista?

Y no es que la información sobre el conflicto armado está silenciada en los colegios. Llega, pero de forma inadecuada a los escolares. A través de maestros que no están preparados, que prefieren pasar por agua tibia estos capítulos, y con libros llenos de inexactitudes y torpezas inaceptables, como los textos de la editorial Bruño cuyo corrector de pruebas es la misma persona que editó el libro del cabecilla senderista Abimael Guzmán Reynoso. Sí, por más inverosímil que parezca, así fue. Esa editorial entregó la revisión de contenidos de la serie Sociomundo a una persona condenada a 10 años de cárcel por pertenecer a Sendero Luminoso.

Gladys Ayllón, educadora, experta en temas pedagógicos de memoria, observa que para la enseñanza de la guerra interna es necesario tocar al alumno en su experiencia personal para lograr que el aprendizaje sea significativo. En los 80 y parte de los 90 no era raro que un universitario ande preocupado por abastecerse de velas para los apagones, que asista a clases en una universidad llena de pintas terroristas o bajo la presencia de militares. Esa posiblemente era la historia del profesor que está dictando la clase y bien puede ser una forma de mostrar cómo la violencia nos tocaba a todos en forma directa.

Trabajar solo con contenidos o con lo que dicen los libros –más si tienen imprecisiones– es insuficiente, precisa Ayllón. Se requiere de maestros comprometidos y de una pedagogía adecuada para este tema. Eso explica por qué los escolares, aun cuando han estudiado en el colegio, no pueden reconocer a los líderes senderistas al ver sus fotos. “No se ha relacionado esa imagen, la información de los hechos que reciben con la vivencia de sus padres o de sus abuelos. Si no se logra tocarlos es como si nada hubiera pasado”, señala.

Qué debe decirse
Una guerra que provocó el mayor número de muertos en la historia republicana de nuestro país no puede ser contada como si fuera un hecho del pasado y sin una actitud crítica en los alumnos. La facilidad con la que el Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef) reunió firmas para inscribirse como partido político y el pedido para liberar a militares y civiles que cometieron actos de terrorismo y violaciones a los derechos humanos son un razón contra el olvido que algunas mentes promueven.

Sobre qué fue lo que pasó en la guerra, Félix Reátegui, del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Universidad Católica (Idehpucp), considera que debe quedar claro 

  • 1) quiénes fueron los actores del conflicto y las acciones que cometieron, 
  • 2) que el número estimado de víctimas supera los 69 mil muertos y que la mayoría de ellos fueron campesinos quechua hablantes y 
  • 3) cómo empezó el conflicto y cómo se diseminó por todo el país. 
Y como no se puede conocer en detalle todo el conflicto, considera que no deben quedar excluidos algunos hechos emblemáticos. Tiene que saberse que Sendero Luminoso mató a 69 campesinos en Lucanamarca, cómo el terrorismo llegó a la ciudad con sus coches bombas y apagones, y el padecimiento de lo población asháninka en la selva central. Se cree que 5 mil asháninkas estuvieron cautivos y unos 6 mil fallecieron.

De lado del Estado, la masacre de Accomarca muestra el extremo de su accionar, las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que se cometieron en el cuartel Cabitos en Ayacucho y la matanza de campesinos de El Santa, que grafica cómo el grupo paramilitar Colina actuaba también como sicario al servicio de particulares. Los 20 años de guerra están llenos de dolor, violencia y extrema crueldad. La historia de Oreja de Perro, Ayacucho, es quizá la que menos conocíamos los peruanos. Sendero Luminoso se llevó a poblaciones enteras a vivir en los cerros para protegerse de las fuerzas del orden. Las madres de los niños de pecho que lloraban descontroladamente eran obligadas a asesinar a sus hijos para no ser descubiertos. Los soldados del Ejército asesinaban a sospechosos de pertenecer a Sendero Luminoso y cometían violaciones sexuales contra las mujeres. ¿Es necesario transmitir a los escolares toda esa crueldad? Gladys Ayllón considera que no se debe ocultar lo que pasó, pero que, insiste, la mejor forma de hacerlo es a través de la memoria. “No se trata de contarles solo hechos sino que investiguen a partir de lo que recogen de sus padres, del por qué sus abuelos han venido a Lima o de las personas que trabajan en casa. Es como la punta de la madeja que irá desatándose de a pocos y nos encontraremos con hechos terribles como Lucanamarca y Uchuraccay”, dice.

De esa forma los profesores del colegio Santa María Mazzarello abordan el tema de la guerra interna con sus alumnos. Milciades Hidalgo, director del colegio, cuenta que desarrollaron, desde el 2003, un proyecto de aprendizaje integrado a partir de una visita a la exposición Yuyanapaq de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Investigar este tema, con una visión crítica y reflexiva, les tomó a los alumnos un mes. Pero los testimonios y fotos que vieron jamás van a ser olvidados. “Las palabras ‘masacre’, ‘matanza’ no significaban mucho para mí... las historias contadas jamás las pude imaginar tan violentas como se veían en esas fotos... Todos contaban desgracias, relatos tristes que generaban escalofríos, alguien de nosotros lloró y supongo que muchos nos quedamos con un llanto de indignación atravesado en la garganta”, escribió la alumna Berenice de cuarto año. Un aprendizaje para la vida.

sábado 10 de marzo de 2012

Votos de Amor: el drama real que se convirtió en fenómeno de taquilla


La cinta protagonizada por Rachel McAdams y Channing Tatum debuta en Chile el 5 de abril.

Por Lya Rosén D.


En 1996 cuando una noticia acaparó portadas de Nuevo México, Estados Unidos. Kim y Krickitt Carpenter renovaban sus votos matrimoniales en Las Vegas dos años después de que un accidente automovilístico dejara a Krickitt con los últimos 18 meses de su vida borrados de su memoria, entre ellos los recuerdos de su romance con Kim, técnico deportivo, y su reciente matrimonio. No pasó mucho para que medios como Los Angeles Times replicaran su historia y los grandes estudios de Hollywood comenzaran a planear la película sobre ella, aunque para que se concretara tuvieran que pasar 16 años. El estreno de Votos de amor en Norteamérica fue poco antes de San Valentín, el 10 de febrero, convirtiéndose en un fenómeno de taquilla al recaudar más de 40 millones de dólares en su primer fin de semana.

El guion de la cinta, que debuta en Chile el 5 de abril, tiene como base el libro The vow: The Kim and Krickitt Carpenter Story (2000), donde la pareja quiso dar a conocer sus vivencias. En él se relatan los hechos poco antes del accidente de 1993, cuando un veinteañero Kim contactó a una empresa de ropa deportiva en su rol de entrenador de fútbol americano. La encargada de las ventas era una joven deportista llamada Krisxan, a la que sus amigos conocían como Krickitt, y la conexión con su cliente fue inmediata: tras unos meses, la pareja se casó en Las Vegas. Semanas más tarde, el choque de su auto con un camión lo dejó a él con heridas múltiples y a ella, tras un mes en coma, con los recientes 18 meses de su vida borrados de su mente. "Reconozco a la chica vestida de novia en el video. Luce como yo, pero no tengo el recuerdo de sus sentimientos", confesó Krickitt en el libro.

Casi 20 años después, los estudios Spyglass Entertainment adquirieron los derechos de la obra y encomendaron a los guionistas Abby Kohn y Marc Silverstone el convertir sus páginas en un guion. Cuando este se completó, los productores iniciaron el casting para dar con sus protagonistas. Los elegidos fueron Rachel McAdams (Diario de una pasión) y Channing Tatum (Querido John), quienes encarnarían a la pareja con algunos cambios en relación al relato original. Ellos serían Leo y Paige Collins, ya no vivirían en Nuevo México, sino en Chicago, y ya no trabajarían en el ámbito deportivo, sino que serían artistas. Sin embargo, en la pantalla se reflejaría el duro trance de un hombre tratando de reconquistar al amor de su vida, aunque ella sólo lo viera como un desconocido.

La mezcla de drama, romance y vida real logró conquistar a los espectadores estadounidenses y la cinta, que tuvo un costo de US$ 30 millones -menor para una película hollywoodense-, logró superar en la taquilla a filmes como Protegiendo al enemigo y Viaje 2: La isla misteriosa. Con sus US$ 41,7 millones, Votos de amor se convirtió en uno de los mejores estrenos del año en taquilla, superado posteriormente con la animada El Lorax y sus US$ 70,7 millones. Aunque los más sorprendidos fueron los mismos Carpenter, quienes, como le aseguraron a el diario británico Daily Mail, les costó acostumbrarse a la idea de ver su historia en pantalla. "Es extraño pensar en nuestro matrimonio siendo retratado como una historia de amor remarcable, cuando para nosotros fue hacer lo que prometimos hacer: mantener nuestros votos matrimoniales", aseguró Kim Carpenter.